España opina

viernes, 25 de enero de 2008

Antonio Gilipollas Caraculo

'Esto de los subarriendos terminará por convertirse en una trata de blancas o en un trabajo de negros.'

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Ayer supimos que la trabajadora de Sintel Ibérica, subcontrata de Gas Natural, que remitió una factura al cliente Antonio Bandín a nombre de Antonio Gilipollas Caraculo, fue despedida por la empresa el pasado mes de diciembre. La empleada, que según el diario El País responde al nombre de Vanesa G.T., -¿primos hermanos?, ¿de los G. de toda la vida?- modificó la información de la base de datos para que Antonio Bandín Moreno pasara a ser Antonio Gilipollas Caraculo.

Ha trascendido que el escamado Bandín acudió a pedir reparo a un sacerdote de la parroquia de san Jerónimo de Valencia quien le aconsejó que denunciase el caso (¿para qué quiere uno un abogado teniendo a mano a un pastor de almas?). El bendito y ofendido Bandín, en lugar de optar por un privado y suculento acuerdo indemnizatorio con Gas Natural que le habría llenado el bolsillo, prefirió mostrarse a toda España y salir en los papeles para que el público opinara. Y así, pudimos todos comprobar que el ya popular Bandín: de bandín, tenía poco; de gili: las sospechas, y de Rostrotrasero, todas las trazas. Qué pillastre, qué fenómeno el cura de san Jerónimo.

Me da que mi admirada Vanesa debía de estar hasta la flor de la contrata. Esto de los subarriendos terminará por convertirse en una trata de blancas o en un trabajo de negros. Por cuatro perras, amarrada para el siglo a un monitor de dígitos y culebras, a ver a quién no se le funde el seso y le da la transitoria.

Rostrotrasero justificaba el salto a la fama con la preocupación de que sus cuentas bancarias pudiesen sufrir quebranto por la acción de tan invisible mano. Como si los delincuentes informáticos tuviesen como patrón del gremio al bueno de san Juan Bautista.

Vanesa, te queremos.

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