"Es decir, estamos como al principio: sin agua ni solución, pero con cuatro años de retraso."
A ver si me aclaro. Resulta que la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería arrastran una sequía contumaz desde el año catapún, y para tratar de solucionarlo se ideó el Plan Hidrológico Nacional, basado en el principio de la solidaridad interterritorial y en el más contundente argumento de que el agua no es de nadie. Este Plan incluía como solución la construcción de un trasvase del Ebro hasta estas sedientas zonas que permitiría el aprovechamiento de las cantidades de agua excedentarias que este río vierte al mar.
El Ebro arroja al Mediterráneo 200 metros cúbicos por segundo y con tal ímpetu que aun a dos kilómetros de su delta el agua es dulce en el mar. Con poco más que la décima parte del agua que se pierde sería suficiente para abastecer la España seca. La Unión Europea había concedido la dotación económica para llevar a cabo las obras del deseado trasvase cuando ¡plaf! llegan los socialistas zapateristas y lo derogan bajo la peregrina excusa de que “sería un atentado contra la sostenibilidad medioambiental” que ni saben ni pueden explicar con claridad a que se están refiriendo. ERC, con la llave en su poder, le había impuesto a este endeble Gobierno del PSOE sus condiciones y Z tenía que obedecer a la voz de su amo. Su ilustrada Narbona nos ha tenido cuatro años intentando –que no consiguiendo- vendernos la moto de que su Programa Agua, basado en la construcción de desaladoras, sería la repera en verso y resolvería el tema de chupa de dómine por siempre jamás. Bien, estas son las fechas en las que el citado Programa no se ha cumplido, por fortuna, a excepción de una desaladora en Torrevieja y otra en Almería infrautilizadas porque el agua que dan es muy cara y los agricultores no pueden pagarla.
El estudio realizado por el Comité de Expertos sobre la Sequía, constituido por el Ministerio de Medio Ambiente, recoge 28 conclusiones en las que, con total y absoluta rotundidad se desestima la solución de las desalinizadoras por su carestía de mantenimiento, utilización y deterioro medioambiental, pero sí admite la opción del trasvase. Si a esto le añadimos que las zonas donde deberían estar no disponen de suficiente suministro eléctrico para su funcionamiento, sólo hay que sumar la opinión de la UE, que dice que nuestra zona no reúne los requisitos para usar desalinizadoras para concluir que la memez se ha consumado al cien por cien.
Es decir, estamos como al principio: sin agua ni solución, pero con cuatro años de retraso y aguantando la mecha del insulto a nuestras inteligencias. Reiteradamente nos ha estado burlando la ministeriada Sra. Narbona, la cual disfruta de un excelente sueldo que costeamos todos los españoles a cambio de su inutilidad e incompetencia demostradas.