España opina

jueves, 24 de enero de 2008

El largo camino a ninguna parte

"Sobrevivir al amor es verdad
de que aquí seguimos en su espera,
al albur de su capricho
mientras el tiempo vuela.

Parece inevitable: nada encaja,
no hay riego que valga,
un mérito que nos persuada;
vivimos para defensa intramuros
y con el sarcasmo como bandera,
pasamos por el tamiz al mundo,
ni nos vale él ni nos vale ella.

Será siempre amor que
nunca brinde aviso de
que pretenda volver o quiera,
el que nos defraudará mil veces,
el que silenciará las horas,
el que de sobra conoce el camino
que conduce hasta nuestra puerta."


Los que hemos sobrevivido al amor sabemos lo que es el fracaso. Al amor que fue y que se fue sin dar lugar a exequias ni responsos, al que sin dar aviso, tomó el largo camino que conduce a ninguna parte. Hablo de afectos maduros que dejaron huellas en el alma, de ilusiones posibles que no pudieron ser, también de quereres que dieron al niño por legado.

A veces el amor abandona y ya nos deja solos en la primavera del noviazgo, aunque esa relación de dos permanezca cosida hasta el invierno del último de los aniversarios. En ocasiones se desvanece en una de las partes para anidar en el pecho del amante solitario para quien no sirve; en otras, es sólo reflejo en sombra, una quimera para equivocados. El amor, atolondrado o sereno así aparece; se diría que todo deja en nuestras manos, gran farsante, que no engañe, se aburre y es viajero, no se ata ni libera. Es fácil de confundir, tan simple como evocarlo.

Sobrevivir al amor es verdad de que aquí seguimos en su espera, al albur de su capricho mientras el tiempo vuela. El tiempo vuela en esa espera y todo acepta. Con él aprendemos a vivir solos, de lo nuestro a nuestras cosas. El círculo se estrecha, agota espacio, se va cerniendo hasta hacernos imposibles para un otro. Parece inevitable: nada encaja, no hay riego que valga, un mérito que nos persuada; vivimos para defensa intramuros y con el sarcasmo como bandera, pasamos por el tamiz al mundo, ni nos vale él ni nos vale ella.

Los que hemos sobrevivido al amor sabemos lo que es fracaso. Los que sobrevivimos al que fue y se fue sin dar lugar a más ensueños y promesas. Será siempre amor que nunca brinde aviso de que pretenda volver o quiera, el que nos defraudará mil veces, el que silenciará las horas, el que de sobra conoce el camino que conduce hasta nuestra puerta.

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  • Fecha: jueves, 24 de enero de 2008
  •  | 
  • Hora: 23:48

Autor: Lua.Coro

Todas las experiencias vitales nos reportan un beneficio, a veces difícil de distinguir, pero nunca inexistente.

La vida en sí misma es como la famosa máscara de la tragicomedia griega: desde un lado ves la cara risueña, amable y feliz, junto a ella sin apenas distinguir dónde se encuentar el linde que las separa, descubrimos al otro lado la cara sombría, triste y llorosa. Basta con saber escoger el ángulo que nos permita afrontar siempre las situaciones con optimismo, con positividad y esperanza.

Hay un dicho que aconseja: "Si la vida te da limones, hazte una limonada" ¿porqué no exprimir el jugo de la vida hasta la última gota, día a día, hora a hora, a cada minuto? Yo creo que en eso estriba la felicidad.

Los fracasos, las decepciones, los abandonos en el amor son inevitables, todos los hemos experimentado una, varias y hasta muchas veces, pero lo penoso no es sentirse no querido, sino no ser capaz de amar.