miércoles, 23 de enero de 2008
El debate que viene
Todavía recuerdo con fruición aquel debate televisivo en Antena 3 TV que enfrentó a Felipe González con el emergente José María Aznar. Corría el año 1993. En el descanso del mismo y camino del camerino, un furioso Txiqui Benegas se mostró muy explícito con su jefe de partido: “¡¡Pero qué te pasa, Felipe, te está llenando la cara de host…!!" González, demudado y divagante, no supo remontar la segunda parte del envite que también apuntó a su favor el ágil y contundente opositor. Días más tarde y en una segunda entrega, esta vez en Telecinco, FG barrió a un anodino JMA sobre quien recayeron las iras del averno.
El impacto mediático del primer debate fue demoledor en la opinión pública; quizá esta sería la primera ocasión en que la derecha española sintiera que realmente podía constituirse en una verdadera alternativa de poder.
Esta nueva versión del Flautista de Hamelín que encarna Z, pretende llevarnos a todos al río y al son de su cantinela. Medidas como las tomadas hoy, -que no hace un año-, contra ANV, no son más que otra vuelta de tuerca en la rosca comida de un electorado fajado en la capacidad de encaje. Pero a veces más vale una imagen que mil palabras, y aún más si ésta viene aderezada por la verosimilitud del gesto.
Z no teme el debate. Acaso no le tema a nada. Pero los encuentros televisivos que se anuncian entre los dos aspirantes pueden dilucidar la incógnita del 9M. El reto de Rajoy es el de desenmascarar al personaje; dejarlo solo en su discurso vacuo, cándido y buenista. Mostrarlo en teleñeco.
Si el músico de los Grimm resultó un chantajista que pretendía llevárselo crudo, no le faltará chirimía al mago de las dos cejas para colocar a más de uno en el brete: “Yo o la caverna”. Votar a Rajoy, por mucho que cueste, parece cuestión de conciencia. Esto, o aguantar otros cuatro años la pitanza floral del gaitero.

