"A mí me ha alegrado la noticia ¿Que quieren que les diga? Un señor que se considera tan esencial como para constituirse en la bisagra única e indispensable de todo un partido político al que debiéndole lealtad le devuelve desprecio, me resulta harto prescindible."
El otro día fui testigo de un comentario nacido del portentoso ingenio de un niño de cuatro años que todavía me hace sonreír cada vez que lo recuerdo. La mamá de Luisito lo pilló metiéndose el dedo en la nariz y le dijo lo que es habitual: "Luisito, no te saques mocos", a lo que el niño, rápido de reflejos y necesitado de salvar su reputación ante su amorosa mamá, contestó: "No mami, no me saco mocos; me los estoy poniendo en su sitio".
A mí esta anéctoda tan genial como real me asemeja lo que está ocurriendo estos días con la negativa al deseo, más bien exigencia, del alcalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón. Él mismo declaraba en la Ser hace pocas fechas que "en caso de no ser elegido respaldaría igualmente a Rajoy en las próximas elecciones". Sin embargo, al saberse rechazado para el puesto al que aspiraba -a mi entender como trampolín a la sucesión de la Presidencia-, su reacción ha sido caprichosa y pueril. Dice que se va de la política activa tras el 9 M, y esto sólo quiere decir una cosa: Que no es de fiar. Le dio a los madrileños su palabra de asumir la alcaldía, y ahora los deja plantados en un ataque de morritos y pataleta porque no le han dado lo que quería.
Los socialistas están que se frotan las manos y llevan dos días deleitándose con los comentarios que demonizan a los componentes del PP, aventurando la irreparable fragmentación del Partido Popular a causa de esta decisión que en responsabilidad le compete adoptar a Mariano Rajoy.
A mí me ha alegrado la noticia ¿Que quieren que les diga? Un señor que se considera tan esencial como para constituirse en la bisagra única e indispensable de todo un partido político al que debiéndole lealtad le devuelve desprecio, me resulta harto prescindible. Por eso yo, siendo un poco atrevida, le recomendaría a Rajoy que tomara ejemplo de Luisito, y cuando alguien le reproche que ha actuado mal no sometiéndose a las exigencias del alcalde, les responda lo mismo que el virtuoso niño: "No me estoy sacando los mocos, los estoy poniendo en su sitio, que no es lo mismo".
Lúa.Coro es una española de a pie, librepensadora, interesada en el bien de España y de todos los españoles.