España opina

viernes, 28 de diciembre de 2007

Año Nuevo, sorpresa nueva

Que estamos en una sociedad invadida por las nuevas tecnologías es algo indudable. Lo mismo que éstas avanzan que es una barbaridad por novedosas, inéditas, precisas y características. Son cosas a las que ya nos hemos acostumbrado tanto que no alteran nuestra capacidad de sorpresa.

¿Quién nos iba a decir hace unos pocos años que un pequeño dispositivo móvil al alcance de todo el mundo nos serviría no sólo para comunicarnos, sino para hacer fotografías, mandar mensajes escritos, escuchar música, ver a quien nos habla y que nos vea, emitir señales de ubicación geográfica y más? ¿Y que nuestras mascotas puedan llevar incorporada toda la información de interés en diminuto microchip bajo la piel? ¿Alguien se imaginaba dando la orden escrita a su automóvil de llevarle a cualquier lugar y que este lo hiciese de forma infalible? Por poner unos pocos ejemplos de todos conocidos y de demostrada utilidad.

Recientemente ha salido al mercado un novedoso calibrador digital que mide, a partir de la orina del examinado, el nivel de alcohol y de drogas en sangre. Su validez supera con creces a los tradicionales alcoholímetros usados en el control de carreteras al ser capaz de medir también el consumo de otras sustancias, hecho que por sí sólo ya lo convierte en merecedor de jubilar a los antiguos aparatos, como así se ha determinado hacer a partir del próximo día 31 de diciembre, noche en la que es tradicional consumir algo más de alcohol, aunque sólo sea por aquello del brindis por el año que comienza.

Lo sorprendente de estos aparatos no es que sean capaces de medir la concentración de oligoelementos del sustrato telúrico en el que se cultivaron las uvas que dieron lugar al caldo, ni la composición en aminas biógenas, ácidos benzoicos e hidroxicinámicos, cetonas, fenoles volátiles y flavonoles que lleve, no, sino que estos parámetros se reflejen en la pantallita y le chiven a la autoridad competente de qué región procede la bebida que el conductor pillado ha ingerido.

Cuando se recaba una información es para actuar de determinada manera según sean los resultados, así que yo me pregunto qué pasará cuando el aparatito en cuestión diga que el cava bebido no es tal sino champagne de la zona de Francia, o lo que es peor, que siendo cava, no es catalán, como mandan los cánones del buen nacionalista de allí y sus siervos, sino extremeño o valenciano, acordándome de las históricas batallas libradas entre estos espumosos.

Aún en sus últimos momentos este Gobierno no deja de resultar “particular” y nos felicita el Año Nuevo con esta nueva sorpresa. Ya veremos qué sigue a continuación.

Lúa.Coro es una española de a pie, librepensadora, interesada por el bien de España y de todos los españoles.

Comentarios

Añadir un comentario
  • Fecha: viernes, 28 de diciembre de 2007
  •  | 
  • Hora: 8:53

Autor: Invitado

O sevillano, ya hay cava sevillano, ozú mi mare!!!

  • Fecha: sábado, 29 de diciembre de 2007
  •  | 
  • Hora: 14:20

Autor: Invitado

Supongo que esto se trata de una broma por el día de los inocentes aunque en principio me preocupó. Ya era lo que nos faltaba.

  • Fecha: domingo, 30 de diciembre de 2007
  •  | 
  • Hora: 17:26

Autor: Lua.Coro

Razón tienes, invitado nº 2.

Un cordial saludo.

Lúa

  • Fecha: lunes, 31 de diciembre de 2007
  •  | 
  • Hora: 11:33

Autor: Invitado

jajajajajaaaa
pues no me extrañaría nada