lunes, 24 de diciembre de 2007
En voz queda
El Amor habita en la alta Morada de la Alegría
sostenido por un sinfín de escuadrones
de sólidas e imperturbables columnas de Bien.
De sus balcones se escapan atrayentes melodías,
fulgurantes a los oídos como las estrellas que ordenan.
La voz del cantor se eleva y resuena en las
divinas dependencias aportando el glorioso alimento,
y cuando baja, los corazones recogen el néctar de su eco,
que es el canto zureante de una paloma.
Las palabras traen la sabiduría de sus cimientos,
el brillo de su luz,la amplitud del universo espiritual
y sensible que encierran sus manos.
Con estas palabras les deseo para estas Navidades y por siempre Amor, Paz y Bien.
Lúa
sostenido por un sinfín de escuadrones
de sólidas e imperturbables columnas de Bien.
De sus balcones se escapan atrayentes melodías,
fulgurantes a los oídos como las estrellas que ordenan.
La voz del cantor se eleva y resuena en las
divinas dependencias aportando el glorioso alimento,
y cuando baja, los corazones recogen el néctar de su eco,
que es el canto zureante de una paloma.
Las palabras traen la sabiduría de sus cimientos,
el brillo de su luz,la amplitud del universo espiritual
y sensible que encierran sus manos.
Con estas palabras les deseo para estas Navidades y por siempre Amor, Paz y Bien.
Lúa














