España opina

lunes, 10 de diciembre de 2007

No me mates, amor mío

En lo que va de año ya son 72 las mujeres muertas a manos de sus parejas sentimentales, tres más que en todo el año pasado, cifra que con toda probabilidad y para nuestra tristeza será incrementada antes de final de año.

La Ley contra la Violencia de Género se ha demostrado claramente ineficaz para combatir esta cruel tara social que es el terrorismo machista, ese que considera a la mujer como un objeto de pertenencia del varón, desproveyéndola de derechos y dignidad humanos, escudado el miserable bajo el paraguas del falso amor.

No era difícil pronosticar este fracaso puesto que la multitud de factores que intervienen en la génesis de este problema deben ser abordados en su totalidad y de forma multidisciplinar.

El macabro fantasma del machismo sigue planeando sobre nuestras cabezas, arraigado aún en gran parte de nuestra sociedad y afecta tanto a hombres, que serían la parte ejerciente, como a mujeres que ignoran estar sometidas a él.

Mientras la parte educacional no sea abordada el caldo de cultivo de la violencia de género seguirá abonado perpetuándose en el tiempo. Hay que aprender que el maltrato no es amor; que quien nos acosa y violenta, no nos quiere; que la base de cualquier tipo de relación humana es el respeto y que nuestro derecho a la vida es inalienable y no el producto de la generosidad de nuestro "amoroso benefactor".


Lúa.Coro es una española de a pie, librepensadora, interesada por el bien de España y de todos los españoles.

Comentarios

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  • Fecha: lunes, 10 de diciembre de 2007
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  • Hora: 22:46

Autor: Mujerindomable

El amor ciega, y puede hacerlo tanto, que te cueste años llegar a ver con claridad. Muchas mujeres viven sometidas a su pareja, y encima lo hacen creyendo que él las adora, cuando en realidad, les importa muy poquito, por eso no las respetan. Es una situación tan terrible, llega a ser algo vicioso, es como una dependencia de esa persona, ellas se autoengañan diciendo que su marido las quiere, y lo disculpan diciendo que tiene mal genio, cuando realmente es un malasombra que solo busca tener una criada gratis en casa y que le de hijos. Cuando los abandonan, se sienten hundidos, y ruegan a sus mujeres que vuelvan con ellos, con lágrimas en los ojos, como si en verdad las amaran, pero esas lágrimas las echan por ellos mismos, porque se sienten solos y sin su criada, sin su felpudo al que machacar cada vez que les da la vena. Algunos no soportan esa soledad y las acaban matando.
Yo he tenido más suerte.

  • Fecha: martes, 11 de diciembre de 2007
  •  | 
  • Hora: 15:30

Autor: Jana

Parece mentira que en pleno s XXI todavía estemos las mujeres tan indefensas ante las bravatas de los abusones.